Los acúfenos son sensaciones de oír sonidos o ruidos,
cuando no hay ninguna fuente real sonora o física,
que los produzca

(www.acufeno.com)




De pronto el templo es un circo y la luz un tambor

Alejandra Pizarnik

El eco eterno

Un zumbido molesto. Aparece de repente, sin enterarte.Suena a electricidad en el campo, cigarra o caída infinita. Crees que va a desaparecer pero no. Se queda para siempre. Vas al otorrino y no dicta tratamiento. Te hacen audiometrías e igualan la frecuencia. Es preciso acostumbrarse a vivir con ello. Hay días malos y otros que puedes obviarlo. Depende de la atención que le prestes. El silencio, curiosamente es lo peor. La noche más hermética puede ser la peor trampa. Despiertas y no hay más estruendo que el que tú mismo fabricas. Recomiendan música relajante, sonido del agua pero lo mejor es la indiferencia. Distraerse con cualquier cosa. Los problemas activan la alarma invisible. Piensas en ellos y te concentras en la fricción continua. La ciudad ruidosa protege a los acúfenos y los atrapa dentro para dejarlos salir al menor incidente. Entonces se golpean las pupilas. Toda la sordera viene precedida por la clarividencia. Por eso los ciegos desarrollan el sentido que muere en los ojos. Y esa es la razón de tanto bastonazo en las ciudades que chocan unos con otros, desafiándose en la desorientación.

El amor es una fuente de contaminación acústica difícil de respirar. Cuando estalla en mil pedazos la cabeza de los amantes corren el peligro de transformar la onda expansiva en paranoia. Entonces es cuando el oído recuerda las palabras descolgadas y las dota de un susurro que recuerda al de la obra en pleno verano cuando las pieles se echan más de menos. Vienen mosquitos a aposentarse en la epidermis endurecida. De nada valen manotazos. Hasta que no se han saciado con sangre el sueño no vence. Ese es el sacrificio. Los camiones de la basura siempre llegan de madrugada. Engullen los desperdicios y dejan el eco del motor que siempre está forzado. La boca que traga suena a eructo y despide un olor que hace cerrar ventanas y acordarse de la molestia crónica que se vuelve inquisitoria.

Hay sonidos más románticos como el de los aeroplanos en vuelo rasantes que recuerdan a mujeres amadas. El primer vuelo por la boca de cada una. La música de la sangre provocando una erección. Luego está el vacío posterior. Del que se alimenta el acúfeno, cuya causa aparente es misteriosa para la ciencia pero no para el que lo padece pues conoce cada recoveco de las explosiones en sus tímpanos doloridos. Enfermedad fantasmagórica que no contemplas cuando la intuyes a tu lado pasar.


José Ramón Huidobro
Agosto 2009


(La selección de poemas es un extracto de la obra inédita Acúfenos)
Escrito en Madrid entre 2005 y 2006

LA LÍNEA CIRCULAR

Un poema es una ciudad llena de calles y cloacas,
llena de santos, héroes, pordioseros, locos,
llena de banalidad y embriaguez


Charles Bukowski




Una chica con un niño en brazos
Gritó al conductor del autobús
Cabrón, me vas a matar
No ves que me has cerrado
Subía por la puerta de atrás
Otra mujer le respondió
Estos indios siempre protestando
Que se vayan a su país
Vinieron sin nada
Y exigen como el que más
El público se dividía
Unos asentían
Y otros callaban
Al rato la chica volvió a gritar
Cabrón, devuélvemela
Y la mujer le respondió
El otro día me robaron a mí
Un indio como ese
Ni entre ellos
Se respetan
Dónde vamos a parar
Y la chica con el niño siguió gritando
Mi cartera, cabrón, devuélvemela
Y la otra mujer repetía
Indios de mierda que se vayan ya
Y el resto de los pasajeros se preguntaba
Dónde acababa la línea circular


(la línea circular)



Ayer
El alcohol
Le volvió
A ahogar
Paleó
Brazadas
Vomitó
Tormentas
Cadáveres
Sin paz
Acabó
En las rocas
Desnudo
Agotado
Las olas
Furiosas
Le hacían
llorar
Insignificante
Náufrago
No mata
Otro mar

(náufrago de cristal)



En mis tiempos
Se hacía una lista
De los que se necesitaban
Ni uno más
Ni uno menos
Dormíamos en barracones
Y si nos emborrachábamos
Nos ponían en la frontera
Ahora todos estos
Son intocables
Echan a nuestros niños de las escuelas
Ocupan los hospitales
Están por todas partes
Y nos llenan de su mierda
Mira cómo están los parques
Ni pasear podemos
Nadie les dice nada
Las leyes son sólo para nosotros
Para los de fuera
Las ventajas
Los políticos miran para otro lado
Lo último que quieren
Es que les llamen racistas
Yo no lo soy
Mi único amigo
Es uno de ellos
Arrastra mi silla en silencio
No le digo lo que pienso

(mi único amigo)



Los solos
Se llaman en la noche
Como faros
En la bahía
Se acarician
Con manos de terciopelo
La negrura
Les disfraza
De susurros
Y tentación
Brillan
Ventanas en la calle
Pasos depredadores
Golpean el cristal
Después
Los erizos
Pierden púas
En pieles desnudas
Desgarran
Heridas
Remordimientos
Y más soledad

(MSN)




Si usted madruga
Los primeros días del otoño
Soñará
Picos de gorrión
Bajo las blusas
De las mujeres
Adormecidas
Son los nidos confortables
Que las aves frioleras
Deseamos ocupar

(el premio del despertador)



Una bandada
Se posa en la cuerda de tender
Deshilachada

Poleas hambrientas
Tragan de su mano extendida
Migajas de soledad

(la mujer olvidada)




Le falta medio cuerpo
La heroína se lo ha arrancado
Mordisco a mordisco
Y ahora el suelo
Le parece un abismo
Por eso no viaja en metro
Dice que está más cerca
Del infierno
Con una sola pierna
Es difícil escapar
Tiene cicatrices en la boca
Heridas en el estómago
Y unos ojos inmensos
Donde la belleza
Se oculta
A los ciegos
De la ciudad

(el vagabundo desmediado)



La puta
Me hizo
El amor
Yo también
Se lo hice
Con toda
seguridad
Diréis
Que no
Que pagué
Es cierto
Pero
Nada que ver
Con el precio
De la mujer
Que me pide
Cada noche
Cama sucia
Semen frío
Orgasmos
De metal
Ella
En cambio
Nunca
Hace el amor
Dice que es gratis
Como la oscuridad

(amor con visa)



y cuando fracasas en poesía
fracasas en la vida

Charles Bukowski


Era la última hora
De la noche
En un bar
Donde se juntan
Todos esos artistas
Que jamás
Llegarán
A nada más
Entonces
Sacan mi libro
De un expositor
Lo manosean
Y una chica
Con escote profundo
Lo empieza a recitar
Yo la miro de lejos
No la escucho
El auditorio aplaude
Y pienso en sus labios
Y la recorro con lascivia
Me detengo en sus pezones
Los empiezo a amamantar
Hojea los poemas
Uno a uno
Recita sin parar
Alguien me presenta
Y advierte que son míos
Ella sigue leyendo
Con una voz estridente
Se ríe entre verso y verso
Se atranca en cada palabra
Y sus senos
Son los únicos
Que logran
Que no salte sobre ella
Y la estrangule
Encima de la tarima
Ella no puede hacer otra cosa
Que reír
Sus pechos
Merecen un poema
Si se los pudiera arrancar
Mi amigo le roba el libro
Me presta un bolígrafo
Pide un autógrafo para ella
Aplasto la estilográfica
Se desangra
Y me marcho
A callejear

(a altas horas en un bar)

MIL PIELES

Qué ruido tan triste el que hacen dos cuerpos cuando
se aman


Luis Cernuda



Mosquito
Te has lanzado
Con las alas del horror
Acaricias mi cuello
Me excitas
Y yo lucho
Con manotazos de ahogado
Removiendo el aire corrupto
De la oscuridad
Rasgas su silencio
Penetras al vacío
Le recuerdas
Que no es mortal
Me ofrezco desnudo
Abriéndote mis heridas
Desangrándome entre las sábanas
Sobrevuelas en círculos concéntricos
El manantial coagulado
Del que no vas a beber
Estás flaco mosquito
Cada mañana te observo
Apostado en la pared
Vulnerable y exhausto
Me respetas y te perdono
Estrategia de suicida
Para salvarme
Del zumbido que enloquece
La pesadilla de sus senos sibilinos
Sordo sonido del desamor


(mosquito)


Ven
ti
la
dor
ven
ti
la
dor
ven
ti
la
dor
ven
ti
la
el
do
lor
ven

(el techo)



Mujer de aguas turbias
desembocas
en mi pecho
y me hundes el mar


(aguas turbias)



Me desperté con la piel
desgarrada

Otra pesadilla
de amor

(pesadilla)



Infiel al amor que suscribo
al que me dedico en cuerpo y alma
en otros cuerpos
en otras almas
Amanezco en tu boca
con el gusto salvaje amargo reacio
de otros labios cepos
insensibles emboscados

Al olor de tu sexo regreso
impregnado
en perfumes que coleccionas
vos la mujer de las mil pieles
me deseas con hambre de animal en celo
dejas tu rastro en otras sábanas
y me arropas cuando juro
que nunca jamás te he engañado

(mil pieles)



Para inaugurar la mañana
declaro
abierto el apetito

El instinto decide
Hambre entre tus piernas
y frigorífico vacío

(5 tenedores)



La noche anterior
Tu fantasma me visitó
Pero de eso no voy a escribir
Comienza a ser crónico
Y no es un tema
Para cinco minutos
Que me quedan
Antes de ir a comer
Y romper la monótona
Jornada laboral
Así que escribo un poema
Para ganar tiempo
Algo así
Que diga
Los segundos se me enganchan
En el estómago
Son afilados
Y me duelen
Como el amor
Que me falta
Del que no quiero hablar
Porque sólo es un poema
Ya lo he dicho
Para hacer tiempo
Hasta la hora de no devorarte
Encima de una mesa
Sin mantel
Para ir a casa con paso lento
Y abrir
Una lata en serie
Del menú diario
De este hombre
Que vomita
Tu recuerdo
No quería escribir esto
Era un poema
Para matar el tiempo
Pero es que no soporto
La dieta de tu carne
Ni ese reloj sin cuerda
ni voluntad

(poema para perder tiempo)




Morí antes del invierno. Morí repudiado. Morí en un hermoso vuelo. Morí sin saber que moría. Morí por contrato. Morí loco. Morí desnudo. Morí porque había amado. Morí odiando. Morí en silencio. Morí sin confesor. Morí porque muerto las memorias no guardan rencor. Morí ahogado. Morí torturado. Morí egoísta. Morí por mí. Morí por llevar la contraria. Morí porque hubiera asesinado si no hubiera muerto. Morí porque ya no tenía amigos. Morí porque ya no había lugar a donde huir. Morí de lenta agonía. Morí sin descendencia. Morí sin pedir perdón. Morí en un callejón. Morí, aunque un desconocido me gritó: por favor no te mueras. Morí antes de que se apagara la luz. Morí cuando la llave sentenció a la puerta. Morí con la nana de mi madre. Morí cuando el viento aún estaba en calma. Morí y escuché que había muerto. Morí asustado. Morí como un suicida que duda, en el exacto momento de morir.

(antes del invierno)




He enterrado
A los amigos
Más amados
Aún escucho
Sus pisadas
Pasan de largo
Por encima
Del olvido
Sepultura


(el mármol)

EL CAMIÓN DE LA BASURA

Zumbidos de oídos, entrecortadas náuseas,
desvanecimientos prematuros


Nicanor Parra




Le acaban de cerrar los ojos
Su última mirada
aún está descolgada de una bombilla pelada
desnuda
polvorienta
Han cerrado las contraventanas
prendido la luz
y han comenzado a bailar


(electricidad)



Nube negra
Escupe golondrinas
Humedece
estos labios
Amenaza
los senos
Graniza
mi ombligo
Desagua
muslos
Inúndate
por dentro
Evapórate
en orgasmo
Llueve


(nube negra)



No preparé el desayuno a mi hijo
No le conté un cuento anoche
No le besé
Se perdió
En un vientre plano
Quiso salir
Encontrarme
Agujerear
El muro
De la invisibilidad
No le pude salvar
No probó
Sus senos
Flanqueados
Por alambradas
Y electricidad
Toda la noche
Le escuché llorar
Ella sonreía
Abrazada a la almohada
Me daba la espalda
Sus labios aún degustaban
El esperma
La complicidad

(infertilidad)



Hey
Hoy es un bonito día
Me desperté desnudo
Entre las sábanas
Y no estabas tú
Y sin embargo había hecho el amor
A la brisa del balcón
La vecina que paseaba
Por la acera
Contempló sonriente
Mi hermosa erección
Tal vez me falte azúcar
Tal vez tenga leche
En el congelador

(bonito día)




Escribo un poema
Para no ir a trabajar
La excusa de cada mañana
Ya no hago la cama
Los microscópicos ácaros
Se multiplican en una orgía
He dado vueltas en la cama
Para besarme
Subrepticiamente
Como un ladrón de pieles nocturnas
Ya no escucho
Ni al camión de la basura
Que me solía despertar
El verano tenía el aroma
De la soledad putrefacta
Amarga y afrodisíaca
Pero ya no
Por eso
Escribo un poema
Y lo envío al departamento
De personal


(el camión de la basura)




El mar en toda su inmensidad
discurre entre los senos
Pelo alborotado
Labios salados
Asomada en la baranda
del barco que va a pique
mira de reojo
Las nalgas marean
La mano que viene del lado del océano
se cuela entre los muslos mojados
Uñas pintadas
trepan hacia el acantilado
Las yemas de los dedos
rozan el placer
Flexiona rodillas
Flamea la espalda
Tiemblan los tobillos
Sólo el viento contrario
parece en pie

(karen elson en la la riviera francesa)



Qué se le puede pedir a la inspiración
Cuando uno optó
Por desterrarla
Qué cuentas
Voy a exigir
Si apenas desperezo mis ojos
Cuando la nube que oculta al sol
Se deja hacer el amor
Si la luz de la tormenta
No me extirpa
Como un caníbal
El corazón


(cuentas a la inspiración)



Me convertiré en un hombre intocable
Salvaje, atrapado
Me crecerán pelo, uñas, llagas
Pasearé desnudo
Dejaré huellas por el techo de vuestra habitación
Comeré raíces y hormigas
Seré patrimonio de la bestialidad
Me veréis sufrir con lujo de detalles
Advierto que el amor, la ternura y la caridad estarán prohibidos
En este cuerpo en descomposición
Les arrancaré la mano si lo intentan
Moriré lentamente
Sin lágrimas
En silencio
Levantaréis un muro
Os sacaréis los ojos
Ante la belleza
De mi soledad


(patrimonio de la bestialidad)

EL AEROPLANO

Propongo otra religión, otro avión
para ir al cielo lleno de muchachas desnudas


Gonzalo de Rojas- Zumbido a Diez mil metros



Soy el aeroplano
Que cae sobre las masas
Hago loopings en los sexos
Dejo estelas en los muslos
Me desoriento entre pechos
Labios y dedos
Escupí al aviador
Cuando tomó el control
Cada vez que me estrello
Late un corazón

(el aeroplano)



Es la gravedad
La razón que argumento
Para despegar


(la gravedad)



Harto de volar en picado
De acrobacias
Y aterrizajes forzosos
Harto del vértigo
Del viento cruzado
Y de las tormentas
Harto de misiones
Bombardeos
Y motores incendiados
Harto de kamikazes
Pilotos eyectados
Y paracaídas sin plegar
Harto del control aéreo
De planes de vuelo
Y hojas de carga
Harto de esta condición
De carroñero lejos del suelo
Alzo el morro para no mirar


(carroñero)




Una mujer me ha amado
Aún tengo sus senos en mi boca
Siento el terremoto de sus caderas
Sobre mi cuerpo debilitado
Por la mañana me miró a los ojos
Y me habló del mar
Una mujer, como otras, con mantel
Película de vídeo y cena de aniversario
Miró el reloj y desapareció
Una noche es una vida
Subes la persiana y todo está igual
Muescas en la piel, besos rotos
El recuerdo de sus tacones por el suelo
Y de nuevo mi casa abierta
Colándose los gritos desde el portal


(muescas)



Lo fácil es estar loco
En esta ciudad de insomnio
Las ratas se cuelan por la nariz
Sangran las farolas
Las cartas de suicidio llegan a su destino
Los borrachos sonríen a los alcohólicos
Hay sirenas que se cruzan
Callejones con salida
Ventanas incendiadas
Sombras en fuga
Aceras movedizas
Lo difícil es estar cuerdo
Anestesiar a la ciudad


(cartas en destino)



Ve a Las Vegas
Emborráchate en el 777
Aterriza inconsciente
Hospédate en el Luxor
Juega al Slot
Paga un chulo
Esnifa una larga raya
Acaba con la reserva de Brugal
Resucita con buscapina
Apuesta a la ruleta
Juega al streap poker
Cubre tu sexo con un dólar
Organiza un gang-bang
Toca el piano de cola del hall
Tatuate a Bukowski
Acaba con el mini-bar
Fuma marihuana
Sobrevuela el Gran Cañón
Seduce a una go-go
Cumple tus sueños
Gasta la última moneda
Llena de espuma el jacuzzi
Córtate las venas
Sonríe a las cámaras de seguridad


(las vegas) a Vanesa




A solas soy un hombre sucio
Saboreo tus nalgas
Y me dejo impregnar por ese abandono de mujer
Huelo ese perfume putrefacto
Que no venden en cualquier lugar
Conozco a las hembras por su aliento
La fetidez de sus lenguas
Y los labios desbordantes
A solas no me importa que seamos multitud
Observar tu orgasmo comprado
Que te rastreen desconocidas
Y el esperma fluya sin control
La luz roja de la fantasía
Se apaga cuando llegas
Repliegas las sábanas de raso
Muestras tus senos inmaculados
Y sugieres que me acomode entre tus muslos
En tu boca el aire fresco
Ventila mi deseo oculto
De hacerte el hedor


(hedor)




Cada vez somos más aviones
Perdidos entre las muchachas desnudas
Ensordeciéndolas con nuestros motores
Cayendo en picado sobre sus sexos
Y planeando orgasmos
Sexo aeronáutico sin libertad
Los controladores del aire nos marcan el rumbo
Piernas que se abren y se cierran
Cotas de los pezones
Velocidad del aliento
Slot de las pieles
Que se dejan despegar


(sexo aeronáutico)

Dedicatoria

A Francisco Sevilla
por sus sombras y sus luces
Por mostrarme el camino más bello y peligroso
que se puede escoger


Acúfenos

Acúfenos
Textos y fotos del autor

Obra y de sobra de José Ramón Huidobro

Escribe ininterrumpidamente desde el año 2000. Encontró la vocación mucho antes pero no la identificó. Desde entonces ha publicado tres libros titulados Africano, Los amantes de Coriolis y Sleeping train.En su bagaje muchas obras inéditas, fotografías y poemas en rotativa sin principio ni final. En su vida corriente hace lo que puede. Hasta trabajar.



Obra publicada:


Sleeping train- fotografía y poesía- (Ediciones Amargord, 2007)
Los amantes de Coriolis (Colección Helado de Mamey, Ediciones Amargord, 2005)
Africano (Colección Baños del Carmen, Ediciones Vitruvio, 2002)



Inéditos:


Recuerdos sin memoria- El umbral (Con fotografía de Elisa González-Miralles)